martes, 2 de junio de 2026

Algunas imágenes de construcciones famosas: Golden Gate


CONSTRUCCIÓN GOLDEN GATE

Esta maravilla de la ingeniería fue el puente colgante más largo en el momento de su construcción, con una longitud de 2,7 km. Hoy en día, es uno de los lugares de interés más fotografiados e instagrameados de San Francisco.

















El ingeniero jefe Joseph Strauss se tomó muy en serio las medidas de seguridad durante la construcción del puente. Por eso, por primera vez en América, hizo que el uso del caso fuera obligatorio para todos los obreros. En los años 30, se estimaba que, aproximadamente, por cada millón de dólares gastados en un proyecto de ingeniería civil moría un trabajador.

 La construcción del Golden Gate Bridge costó 35 millones de dólares y “solo” hubo 11 víctimas mortales, gracias en buena parte a la red de seguridad de 130 000 dólares que Strauss mandó instalar bajo el puente, que acabaría salvando la vida a 19 obreros. Estos trabajadores formaron el «Half Way to Hell Club», que significa algo así como el club de los que se quedaron a medio camino del infierno.














El Golden Gate Bridge se abrió al público por primera vez el 27 de mayo de 1937. Desde entonces, el puente que conecta la ciudad de San Francisco con el condado de Marin se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de Estados Unidos. Cada año, más de 10 millones de personas lo cruzan a pie para disfrutar de las impresionantes vistas de la ciudad desde el puente.


Casi 200 000 personas asistieron a la inauguración del puente el 27 de mayo de 1937. Para la celebración, el puente se cerró al tráfico y solo se permitió el paso de peatones. Los asistentes tuvieron que pagar 50 céntimos para acceder al Golden Gate Bridge (lo que equivaldría a unos 10 dólares hoy en día). ¡Todo un dineral en la época de la Gran Depresión!


Golden Gate actualidad


Antes de su construcción, se debatió largo y tendido sobre el color del puente. Se barajaron dos alternativas: negro y gris o negro con rayas amarillas. Esta última opción fue la propuesta de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, que quería que el puente tuviera el aspecto de una señal de precaución para advertir a los barcos que pasaban sobre la proximidad del puente.

Sin embargo, una vez que el acero llegó a San Francisco, el arquitecto del puente, Irving Morrow, decidió que el tono anaranjado que se suponía que iba a ser utilizado únicamente como imprimación para evitar la erosión durante el transporte, era la mejor opción. Así, se eligió el «naranja internacional» como el color final del puente, ya que además de ser muy visible, se complementaba a la perfección con el entorno natural.


En mayo de 1987, para celebrar el 50º aniversario de su construcción, se cerró temporalmente el acceso a los automóviles. Se esperaba que en el evento participaran unas 80 000 personas, pero estas expectativas se superaron con creces. De hecho, alrededor de un millón de personas acudieron al Golden Gate Bridge para cruzarlo a pie. Debido a la falta de control, unos 300 000 asistentes entraron en el puente a la vez, lo que provocó que el este se balanceara ligeramente de un lado a otro, provocando que el arco se aplanara. El puente incluso llegó a hundirse unos dos metros en el centro debido a la sobrecarga de peso.

Las autoridades cerraron rápidamente el Golden Gate Bridge, impidiendo que los demás participantes lo cruzaran y poniendo así fin de forma abrupta a las celebraciones. Según el ingeniero del puente, en realidad nunca hubo peligro de derrumbe.

 El primer suicidio se produjo tres meses después de la finalización del puente

Harold Wobber, veterano de la Primera Guerra Mundial, fue la primera persona que se quitó la vida saltando desde el puente tres meses después de su finalización. Mientras caminaba con una desconocida con la que había coincidido en el autobús, se dirigió a ella y le dijo: «aquí es donde me bajo», y luego saltó. Desde entonces, más de 1600 personas han decidido quitarse la vida en el Golden Gate Bridge, lo que lo convierte en el segundo lugar donde se comenten más actos de este tipo.

Un montón de cables

Los dos cables principales del Golden Gate Bridge constan de más de 128 000 km de cables hilados. Si los pusiéramos en una sola hebra, tendríamos suficiente cable para dar la vuelta al ecuador de la Tierra, ¡tres veces!




 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Ciudades de todo el mundo vistas desde una perspectiva poco usual.

 Dubai, Emiratos Árabes Unidos.



Amsterdam, Holanda


Budapest, Hungría



Cancún, México


Ceský Krumlov, República Checa


Fuerte de Agra, India



La Plata, Argentina


Madrid, España



Nueva Delhi, India



París, Francia


Prambanan, Indonesia


Río de Janeiro, Brasil


Sagrada Familia, Barcelona, España


Seattle, Estados Unidos



Siena, Italia


Toronto, Canadá


Varanasi, India


Viena, Austria


Westerdok, Amsterdam, Holanda







miércoles, 18 de marzo de 2026

Pueblos en España de vértigo que desafían la ley de la gravedad.

 Tal vez te asomes desde tu séptimo piso y recorra tu estómago ese gusanillo del vértigo producido por la altura, pero por una altura artificial.

Pero vamos a otra clase de altura, de otro tipo más rural y natural, la de vivir al borde del precipicio. La de los pueblos que desafían las leyes de la gravedad desde hace siglos y que se han asentado en peñas imposibles, desfiladeros que cortan la respiración o en precipicios inverosímiles. ¿Cómo es posible haber construido allí?



Casares (Málaga)



El lugar de nacimiento de Blas Infante, considerado el ‘Padre de la Patria Andaluza’, está en el oeste de la provincia de Málaga, muy cerca ya de la de Cádiz. Sus peculiares y escarpadas callecitas, con sus típicas casitas blancas, hacen que Casares tenga la denominación de pueblo colgante. Tiene algo más de 5.000 habitantes.

Arcos de la Frontera


Alcalá del Júcar (Albacete)


Esta villa albaceteña, declarada Conjunto Histórico-Artístico, tiene en el turismo su principal fuente de ingresos junto a la agricultura. No es de extrañar. 

Su situación orográfica y el paso del Júcar lo hacen único. Una curiosidad… por este pueblo de 1.300 habitantes pasa una variante del Camino de Santiago. Sí, habéis leído bien.

Ares de Maestrat (Castellón)


Jorquera (Albacete)


Situado al noroeste de la provincia, subido a un cerro delimitado por un lado por el sinuoso río Júcar, formando un cañón con cortados de 200 metros de altitud, y al otro lado la Cañada de Abengibre, uniéndose los dos en el ‘Puente Nuevo’, configuran un paisaje pintoresco que servía de defensa hace siglos. 

Así lo demuestra la historia y los restos del castillo y sus murallas.

Castellfollit de la Roca (Girona)


Este municipio de casi mil habitantes es uno de los más pequeños de España en extensión (tan solo 1 kilómetro cuadrado) y en él podemos encontrar la única cantera activa de basalto de toda España. 
El pueblo está asentado en un riscal basáltico a más de 50 metros de altura y de casi un kilómetro de longitud. Este riscal basáltico es la consecuencia de la acción erosiva de los ríos Fluviá y Toronell sobre los restos volcánicos de hace miles de años.


Frías (Burgos)


Segura de la Sierra (Jaén)


Un imponente castillo mudéjar corona este municipio de casi 2.000 habitantes y más de 1.100 metros de altura. Es la capital de la Sierra de Segura, en Jaén

Está declarado Conjunto Histórico-Artístico.


Iznájar (Córdoba)


Cehegín (Murcia)


Desde, 1982 el casco antiguo de Cehegín fue declarado Conjunto Histórico por el Ministerio de Cultura así que podemos hacernos una idea también del atractivo de este vertiginoso municipio murciano de unos 16.000 habitantes. 
Los ríos Quípar y Argos surcan su término municipal haciéndolo si cabe más escarpado.

Montefrío (Granada)


Morella (Castellón)

El interior de la provincia de Castellón es uno de los lugares más desconocidos de España pero con mayor encanto. Allí podemos encontrar el municipio de Morella, con casi 3.000 habitantes. 

El pueblo, de aire medieval coronado también por un castillo, no es bonito porque lo digamos: forma parte de una red llamada ‘Los pueblos más bonitos de España’, así que queda todo dicho.


Olvera (Cádiz)


En lo más profundo de la provincia gaditana (a más de 100 kilómetros de la capital) se encuentra Olvera, de más de 8.000 habitantes, en el corazón de la serranía de Cádiz. 

Sus casitas escalonadas están coronadas por una gran iglesia desde la que se puede divisar toda la comarca, pero hazlo con respeto porque si tienes vértigo lo vas a pasar muy mal. Y coge aire para llegar allí porque sus cuestas son casi imposibles.

Rello (Soria)


Deiá (Mallorca)


Aunque su término municipal tiene salida al mar, su núcleo de población está a cinco kilómetros de la costa, asomado desde la vertiginosa Sierra de Tramontana

Dicen de él que tiene un ambiente bohemio que se deriva de atraer a artistas, músicos y escritores de todo el mundo para establecerse aquí.
 El ambiente es relajado y acogedor, inspirador y un poco excéntrico. El pueblo de Deiá está encauzado entre las impresionantes montañas de Tramontana que dan paso al mar Mediterráneo.

Ronda (Málaga)


Uno de los pueblos más bonitos de España, que da nombre a toda una serranía. 
Si pensáis que Málaga solo es playa, os equivocáis. Tiene más de 30.000 habitantes sin ningún miedo a las alturas porque desde luego hay calles desde las que no es difícil sentir vértigo. 

La ciudad se asienta sobre una meseta cortada por un profundo tajo excavado por el río Guadalevín, al que asoman los edificios de su centro histórico. Eso le confiere a la ciudad una panorámica pintoresca que, unida a la variedad de monumentos que posee, a su entorno natural y a su cercanía a los grandes centros del turismo de masas del la Costa del Sol, ha convertido a Ronda en un centro turístico notable. 

La cornisa del tajo y el puente que lo salva son la imagen por antonomasia de la ciudad.