Antes de su construcción, se debatió largo y tendido sobre el color del puente. Se barajaron dos alternativas: negro y gris o negro con rayas amarillas. Esta última opción fue la propuesta de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, que quería que el puente tuviera el aspecto de una señal de precaución para advertir a los barcos que pasaban sobre la proximidad del puente.
Sin embargo, una vez que el acero llegó a San Francisco, el arquitecto del puente, Irving Morrow, decidió que el tono anaranjado que se suponía que iba a ser utilizado únicamente como imprimación para evitar la erosión durante el transporte, era la mejor opción. Así, se eligió el «naranja internacional» como el color final del puente, ya que además de ser muy visible, se complementaba a la perfección con el entorno natural.
En mayo de 1987, para celebrar el 50º aniversario de su construcción, se cerró temporalmente el acceso a los automóviles. Se esperaba que en el evento participaran unas 80 000 personas, pero estas expectativas se superaron con creces. De hecho, alrededor de un millón de personas acudieron al Golden Gate Bridge para cruzarlo a pie. Debido a la falta de control, unos 300 000 asistentes entraron en el puente a la vez, lo que provocó que el este se balanceara ligeramente de un lado a otro, provocando que el arco se aplanara. El puente incluso llegó a hundirse unos dos metros en el centro debido a la sobrecarga de peso.
Las autoridades cerraron rápidamente el Golden Gate Bridge, impidiendo que los demás participantes lo cruzaran y poniendo así fin de forma abrupta a las celebraciones. Según el ingeniero del puente, en realidad nunca hubo peligro de derrumbe.
El primer suicidio se produjo tres meses después de la finalización del puente
Harold Wobber, veterano de la Primera Guerra Mundial, fue la primera persona que se quitó la vida saltando desde el puente tres meses después de su finalización. Mientras caminaba con una desconocida con la que había coincidido en el autobús, se dirigió a ella y le dijo: «aquí es donde me bajo», y luego saltó. Desde entonces, más de 1600 personas han decidido quitarse la vida en el Golden Gate Bridge, lo que lo convierte en el segundo lugar donde se comenten más actos de este tipo.
Un montón de cables
Los dos cables principales del Golden Gate Bridge constan de más de 128 000 km de cables hilados. Si los pusiéramos en una sola hebra, tendríamos suficiente cable para dar la vuelta al ecuador de la Tierra, ¡tres veces!























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